Vidas cruzadas

No hace ni 15 días que un remate extraordinario de Erling Haaland ante el Dortmund en la Champions, nos recordó al golazo de Johan Cruyff a Miguel Reina en un Barça v Atleti a finales de 1973. Pues de nuevo otro golazo, esta vez del esloveno Benjamin Sesko a Suecia en la Nations League, nos generó asombro y recordó con matices  al de Marco Van Basten que asombró a toda Europa el 25 de junio de 1988. Fue en el Estadio Olímpico de Múnich, batiendo a Rinat Dassaev y la final de aquella Eurocopa ante la Unión Soviética. Sesko marcó con la pierna izquierda en el partido ante Suecia de la Liga de Naciones, aprovechando un gran pase de Stojanovic. Van Basten lo hizo con la derecha tras un pase Arnold Mühren, que como el de Stojanovic a Sesko, iba pasado y buscando el segundo palo. Las dos voleas fueron magníficas e imposibles para Robin Olsen y Rinat Dassaev, porteros de Suecia el pasado martes y de la Unión Soviética hace ahora 34 años respectivamente. Benjamin Sesko está irrumpiendo con fuerza en el planeta fútbol. Es zurdo, tiene una gran envergadura, cercano a los dos metros de estatura, y con muchísima calidad en el golpeo de balón. Remata bien con las dos piernas y de cabeza. El pasado verano estuvo en la agenda del Real Madrid. Es jugador de la factoría Salzburg y no tardaremos en verle muy pronto en el Leipzig o quién sabe si ya en un equipo aún de más enjundia. Marco Van Basten fue uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol. Tuvo una carrera muy corta por culpa de las lesiones y jugó su último partido como profesional con tan solo 29 años en mayo de 1993. Y fue precisamente en el mismo escenario donde cinco años antes había maravillado al mundo con aquel golazo de volea en la final de la Eurocopa. Van Basten se operó del tobillo en diciembre del 92 y volvió para la gran final de la rebautizada Copa de Europa en mayo del 93 en el Olímpico de Múnich. La nueva Champions nació en la temporada 92-93. Y en la gran final de Múnich se vieron las caras el Milan de Fabio Capello y el Olympique de Marsella de Raymond Goethals. Fue un partido que se jugó en 40 metros, los que van de una frontal a otra. La trampa que Goethals tendió a Capello dio al fútbol francés la que hasta ahora, y salvo que algún día lo remedie el PSG, la primera y única Champions de su historia. El gol de cabeza de Basile Boli dio el triunfo al Olympique ante un Milan que formó arriba con Daniele Massaro y Marco Van Basten. Al comienzo de la segunda parte entró Jean Pierre Papin por Roberto Donadoni. Papin tiene una historia negra con la máxima competición continental a nivel de clubes. Perdió la final del 91 ante el Estrella Roja siendo jugador del Marsella y perdió, precisamente ante el Marsella, la final del 93 siendo jugador del Milan. Van Basten jugó la final infiltrado porque ya nunca se recuperaría de aquella lesión. Lo intento durante dos años, incluso Dick Advocaat, seleccionador neerlandés, le quiso llevar al Mundial 94 tras un año sin jugar, pero el Milan se lo prohibió y un año después del Mundial, en 1995 y tras dos sin jugar, anunció su retirada. Su compañero en ataque de inicio en aquella final, Daniele Massaro, sí fue al Mundial de EEUU 94 con Italia de la mano de Arrigo Sacchi, ex técnico del Milan. Massaro fue campeón del mundo sin jugar un minuto en España 82 y volvió a disputar un Mundial 12 años después, porque no fue convocado ni para el 86 en México ni para el de Italia 90. Lo hizo ya con 33 años y sí tuvo mucha participación. Italia llegó a la final y la perdió ante Brasil en los penaltis. Un tal Ronaldo Nazario fue campeón del mundo en aquel Brasil de Parreira en el 94, como Massaro en el 82, sin jugar ni un minuto en la fase final. Sirva toda esta historia de vidas cruzadas para homenajear a Marco Van Basten. Mi abuelo dijo una vez que cada jugador que había dado una patada en el tobillo derecho de Van Basten, debería haber pagado una multa mensual de por vida. Las lesiones nos privaron de disfrutar más tiempo de un delantero de leyenda. Gracias al gol de Sesko, el martes por la noche volvimos a recordar a Marco. El cisne de Utrecht sigue presente. Imagen de cabecera: @championsleague

×