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Distinta camiseta, mismo Griezmann: el francés firma un inicio de Liga fantasmal

El inicio de Liga de Antoine Griezmann está dando la razón a los aficionados rojiblancos que no deseaban su vuelta al Wanda Metropolitano. El francés ha cambiado de camiseta, de actitud y hasta de corte de pelo, como si su aspecto fuese a influir en su fútbol, pero su juego sigue siendo igual de insulso que cuando vestía los colores azulgranas. Tímido y transparente, el delantero galo se ha encontrado con un entrenador que le está dando todo el cariño posible ante la animadversión de parte de la grada y construyéndole el mejor ecosistema táctico para que se sienta cómodo, respaldado e importante. Sin embargo, los tres partidos de Griezmann como colchonero han sido decepcionantes a más no poder. Un ejercicio fantasmal.Simeone paga los platos rotos de mimar a Griezmann y el francés se apaga en su vueltaAlbert OrtegaEl delantero francés tuvo un redebut gris en el que se coló en el XI titular por delante de Lemar, Joao Félix, Rodrigo de Paul o Cunha. El argentino tuvo que retocar todo el plan inicialAsí lo explican los números. En los 147 minutos que ha disputado en el Atlético de Madrid, Antoine Griezmann ha terminado con cero goles y cero asistencias. Y lo que es peor, con cero disparos entre los tres palos. Una tónica que ya venía siguiendo con el Barça en esta Liga 2021/22, donde tan solo estrelló un balón en la madera frente a la Real Sociedad en el primer partido en el Camp Nou para no volver a chutar entre los tres palos en los siguientes dos encuentros. O dicho de otro modo, el nivel de confianza de quien un día afirmó que comía "en la mesa de Leo Messi y Cristiano Ronaldo" es tan delicado que ni se atreve ni puede marcar la diferencia.Ante el Athletic Club tuvo dos claras que no pudo transformar en gol. Una se marchó fuera y la otra no llegó a poner a prueba a Unai Simón porque tocó en el cuerpo de Iñigo Martínez. Luego se diluyó y empezó a mimetizarse con los centrales rivales. El Atlético de Madrid está mal, su partido fue de 'mírame y no me toques', el dibujo no extrae lo mejor de los futbolistas, el gol se resiste a todos los delanteros y el estado físico de algunos jugadores (Luis Suárez, Koke...) es más que preocupante. Ante las dudas colectivas, Griezmann no ha sido capaz de erigirse como un atajo hacia la victoria. Más bien al contrario. Su presencia es anecdótica y no se hace notar a la hora de reclamar responsabilidad ofensiva.La aparición de Griezmann no ha beneficiado a nadieSu llegada ha alterado el ataque colchonero y, coincidencia o no, ha derivado en un frente ofensivo apático y corto de pólvora a pesar de contar con jugadores diferenciales como Luis Suárez, Joao Félix, Ángel Correa o el mismo Antoine Griezmann. Es una bella paradoja. El Atleti nunca ha contado con tanto gol y sin embargo, suma dos empates consecutivos a cero. Simeone sabe que el galo no está al 100% y le está dando minutos y tiempo con el objetivo de que recupere su mejor nivel. Lo explicaba en rueda de prensa tras el encuentro frente al Porto: "Esperamos que él se ponga mejor y pueda responder a la gente que lo está criticando. Tiene un desafío por delante en consecuencia de lo que ha ocurrido en el pasado". Griezmann disputa un balón áereo. (Reuters) El técnico argentino también catalogó de "película y morbo de la situación", ya que el club "ha recuperado a un futbolista extraordinario como él y lo vamos a poder disfrutar". Sin embargo, de momento se está sufriendo más su vuelta que disfrutándola para un equipo que acabó la temporada como un tiro y que jugaba como una máquina engrasada. Por supuesto, nadie se espera que Griezmann baje al centro del campo a llevar la batuta del juego y a regatear adversarios en el uno contra uno. No es ese su fútbol a los 30 años, pero sí que gane más peso en el ataque y añada verticalidad y peligrosidad en el último tercio.Con tan solo 22 toques y nueve pases completados contra el Athletic Club en 55 minutos (la mayoría en horizontal o hacia atrás), el delantero francés intervino poco ante un rival excelente en tareas defensivas. Ni recibió con peligro entre líneas para acelerar el ataque ni sorprendió dentro del corazón del área. Tampoco se le intuyó química con un Ángel Correa que ha visto cómo desde su aterrizaje en la capital se le ha apagado la llama del gol. Moviéndose en paralelo y hasta pisando las mismas zonas, se anularon mutuamente. Esta vez, no hay futbolista tan superior en el que excusarse como Leo Messi y cargarle las culpas de que aglutina demasiada pelota en la mediapunta, pero Griezmann sigue perdido entre la defensa rival. Simeone confía en poder recuperar a Griezmann. (Reuters) Y es que, sin un '9' por delante que le fije centrales y le permita moverse por el balcón del área, Correa no es el mismo. Tampoco ayuda a paliar la falta de gol y desviar los focos sobre el delantero francés el estado actual de un Luis Suárez muy lejos de su forma física. El anterior Griezmann era un futbolista que brillaba al espacio en transición, ya fuese recibiendo la pelota o cargando el remate. Si no protagonizaba el gol, sembraba de dudas al rival con movimientos peligrosos en profundidad que beneficiaban a sus compañeros. Ahora, tenemos a un Griezmann indefinido cuyo mejor argumento futbolístico lo da Simeone. Si el argentino confía en él, es que aún queda parte de ese gran jugador en su cuerpo. Solo falta que Antoine lo enseñe tras un inicio muy discreto.

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