El Decano nunca se rinde

Llegamos a la vida sin firmar un contrato. Al contrario de la infinidad de trabas burocráticas de nuestros tiempos, no podemos aterrizar en el mundo y leer las condiciones del contrato de la vida, con principio y final, y a lo mejor mandarlo todo a freír espárragos. “Para eso no nazco, que pase el siguiente [...]Leer más...

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