El Tour en 10 claves

La expectación El Tour de Francia es, con diferencia, el evento ciclista más mediático del año. Las semanas anteriores al Grand Départ construyen una expectación extraordinaria hasta que el primer ciclista tome la salida: sin apenas ciclismo tras Dauphiné y Tour de Suiza y solo con la distracción de saber quiénes vestirán los maillots de campeón nacional, el nerviosismo de la previa va in crescendo analizando cada detalle del recorrido, repasando las alineaciones que los equipos anuncian progresivamente y las declaraciones hasta del último gregario. Pero ya está aquí la carrera. Lo que ocurra en las próximas tres semanas determinará la gloria o fracaso de cada ciclista y equipo presente en el Tour. El Caníbal del Siglo XXI Da miedo que el primer planteamiento sobre este Tour de Francia no es si Tadej Pogacar ganará la carrera; es cómo la ganará. El esloveno tiene la ambición constante de vencer siempre, en cualquier terreno, en cualquier situación. Por eso este año también ha sido protagonista en Sanremo o Flandes, además de exhibirse con incontestable autoridad en las tres vueltas que ha corrido este año (UAE, Tirreno, Eslovenia). Y aunque en sus anteriores dos Tours se bastó en solitario para ganar, este año cuenta también con un potente equipo (Majka, Bennett, Soler, McNulty) a su servicio. Imbatible en montaña, brillante contrarrelojista, ya ha demostrado que incluso puede destacar en el adoquín. Solo una hecatombe le apartará de su tercer triunfo. Un acorazado como alternativa El equipo Jumbo-Visma en su conjunto se presenta como principal antagonista de Pogacar en este Tour de Francia. Dos líderes (Roglic, Vingegaard), un extraterrestre (Van Aert), dos escaladores en forma (Kruijswijk, Kuss), un todoterreno (Benoot) y dos rodadores (Laporte, Van Hooydonck) excelentes conforman una de las escuadras más impresionantes que se han presentado en la salida del Tour en los últimos años. Roglic es el líder, aunque no ha mostrado recientemente ese golpe de pedal necesario para batir a Pogacar mano a mano; Vingegaard es sólido como demuestra su segundo puesto el año pasado, pero le falta esa explosividad de los ganadores. Pero si el equipo neerlandés mueve sus peones con inteligencia táctica, puede poner en más de un apuro al gran favorito. La lucha por el podio Debajo de Pogacar y los Jumbo, hay un abanico de ciclistas cuya máxima aspiración parece encontrarse en el tercer cajón del podio y que seguramente jugarán con la posición y una actitud defensiva para guardar cualquier mínimo botín que consigan. Vlasov, rodeado de un gran Bora que ya demostró su poderío colectivo en el Giro, parece el principal aspirante. El australiano O’Connor tendrá sus opciones tras ese 4º puesto del año pasado: agresivo y resistente, ya mostró un gran estado de forma en Dauphiné. Enric Mas se agarra a su nada excitante regularidad funcionarial y Daniel Felipe Martínez a su explosividad si coge la forma tras sus malas sensaciones en Suiza para aspirar a algo más que un Top-5. Atención también a Haig, que ya fue tercero en la Vuelta sin que le diera el aire en la cara. Los animadores de cada día No solo de la lucha por la general vive el Tour. Con varias etapas movidas de media montaña, la lucha por el triunfo estará muy abierta cada día. También habrá oportunidades para las habituales fugas de alta montaña de escaladores sin grandes aspiraciones y otras posibles escapadas para rodadores en los días finales. Entre los potenciales grandes animadores de cada jornada brilla Mathieu Van der Poel, que tras vestir el maillot amarillo el año pasado tendrá como objetivo dar guerra todos los terrenos. ¿Veremos más duelos estelares con su némesis Van Aert? No hay que olvidar tampoco a otros fantásticos ciclistas de talante valiente como Mohoric, Kamna, Cosnefroy, Barguil, Pidcock, Wellens, Lutsenko, Bettiol, Schachmann o Cort; y escaladores que se queden sin pretensiones en la general como Nairo, Pinot, Fuglsang, Gaudu, Martin, Woods, Guerreiro, Mader o Ciccone. No es un Tour para velocistas Apenas 4-5 oportunidades de sprint masivo tendrán los mejores velocistas del mundo en este Tour de Francia. Caleb Ewan, Fabio Jakobsen y Dylan Groenewegen son los hombres a batir, amén de las intenciones que tenga Van Aert en estas lides. Atención a Jasper Philipsen, que siempre caza en río revuelto, mientras gente como Dainese o Coquard aspiran a buenas posiciones. Mads Pedersen, Kristoff, Matthews o Sagan, además de Van der Poel, serán las ruedas a seguir en posibles sprints de grupos reducidos en etapas más duras. Las cumbres históricas  Hablar del Tour de Francia es hablar de historias para el recuerdo en cimas legendarias que han protagonizado más de 100 años de carrera. Este año los ciclistas afrontarán las dos vertientes principales del Galibier, el imponente Col du Granon, y el impresionante encadenado Galibier-Croix de Fer-Alpe d’Huez en los Alpes en la segunda semana. En los Pirineos los favoritos se jugarán el Tour en los ascensos al Mur de Peguere, Aspin, Val Louron, Peyragudes, Aubisque, Spandelles y Hautacam en tres días de fuegos artificiales. Antes de todo ello, el primer ascenso destacado será el de la Planche des Belles Filles, un clásico moderno donde Pogacar puede dar el primer golpe decisivo. La principal pega: unos kilometrajes escasísimos, indignos de un deporte de resistencia. El día del adoquín Como en cada Tour de Francia en el que está presente, la etapa de pavés es una de las jornadas que mayor expectación despierta por lo raro, por la incertidumbre y por ver a los principales favoritos fuera de su ecosistema habitual. En la 5ª etapa se recorrerán 11 tramos de pavés en los 70km finales camino de Arenberg, sin pasar por el típico bosque de la Roubaix. Wout Van Aert puede ser clave este día en las aspiraciones de Roglic y Vingegaard, mientras Pogacar ha perdido por covid a Trentin, que debía ser su gran apoyo. Van Baarle en Ineos o Politt en Bora también pueden ser clave para sus líderes. De cara al triunfo de etapa, además de los mencionados, destacan Van der Poel, Lampaert, Naesen, Kung, Kristoff, Turgis o Sagan como especialistas. Los españoles Visto desde el foco del ciclismo español, no se presenta un Tour de Francia especialmente apasionante. Enric Mas llega en forma, pero se ha caído en las tres principales carreras que ha disputado (Tirreno, Itzulia y Dauphiné). Aunque lo peor es la falta de entusiasmo que despierta en el aficionado por su escasa disposición ofensiva, que le permite seguir rondando el Top-5 pero que no parece suficiente para dar el salto. Por lo demás parece complicado romper la sequía de triunfos de etapa en grandes vueltas: Castroviejo, Soler y Luis León vienen como gregarios de lujo de Ineos, UAE y Bahrain; los Movistar (Verona, Gorka Izagirre, Erviti y Torres) están al servicio de Mas, con Verona que viene de ganar etapa en Dauphiné; Ion Izagirre será quien tenga más libertad en fugas de alta y media montaña. La tradición del verano Cuatro de la tarde. 14 de julio. Calor acuciante ahí fuera. Después de comer, la voz de Carlos de Andrés y Perico Delgado acompaña a distancia mientras el sofá atrapa en un progresivo duermevela. De repente, un movimiento brusco. Una exaltación, levantarse del sofá que se ha pegado a la espalda, esa tensión ante los ataques de esos ciclistas sufridores que en cualquier ascenso pirenaico o alpino, bajo un sol de justicia, amenizan cada tarde de verano. O el nervio de esos kilómetros finales antes del sprint. O ese favorito que se descuelga irremediablemente, otra vez. O esa fuga de valientes anónimos que no sabes si llegará. Desde casa, desde la piscina, desde esa minúscula televisión del chiringuito, desde el bar del pueblo mientras los ancianos del lugar apuran el mus y el carajillo, un soniquete que nos ha acompañado toda la vida. Aunque no te guste el ciclismo, ahí está: una tradición veraniega que trasciende más allá del deporte. Imagen de cabecera: Tour de Francia

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