Millene Cabral, la joven trotamundos que triunfa en el Dépor

Es la jugadora de moda en Primera Federación y no es para menos. Millene Cabral ha irrumpido con fuerza en el Deportivo de la Coruña, club en el que aterrizó este mismo verano procedente del Rayo Vallecano. Cinco goles en sus cuatro primeros partidos oficiales ilusionan en Abegondo en el inicio de una campaña donde el objetivo no es otro que el ascenso. Millene tiene 24 años pero ya ha jugado en cuatro países distintos, todos ellos muy separados entre sí en el globo. Nacida en Porto Alegre (Brasil), creció en una familia humilde (junto a su mellizo era la mayor de seis hermanos), pero que siempre le apoyó en su sueño: ser futbolista. En el colegio destacaba sobremanera, y más tarde en las categorías inferiores de Gremio. A uno de sus partidos acudió un agente que lleva a grandes talentos a Estados Unidos, y le ofreció la posibilidad de estudiar y jugar en una liga universitaria gracias a una beca. Así fichó por el Red Hawks Athletics de la Martin Methodist University, en Tennessee, saliendo de casa por primera vez a la edad de 17 años. «Era vivir sola, estar lejos de mi familia, yo era muy joven. Y cuando llegué no estaba preparada a nivel físico y mental. Allí la preparación es diferente. Tardé como dos años en adaptarme y en estar al nivel del equipo y de las jugadoras. Fueron años duros, pero aprendí mucho. Me cambió la vida», nos cuenta la delantera brasileña. Una vez superó la barrera de la adaptación, Millene se convirtió en una de las mejores futbolistas de la División, liderando un equipo con múltiples nacionalidades, algo que las diferenciaba del resto y las hacía mejores. Allí acumuló premios individuales y se hinchó a marcar goles. Cuatro años después, cuando se graduó, dio el salto a Los Ángeles Galaxy para disputar la liga de verano, que duraba unos tres meses. Y de ahí, firmó su primer contrato profesional… ¡en un equipo de Japón! Todo tiene su explicación. Los clubes nipones siguen muy de cerca las ligas universitarias y semiprofesionales en Estados Unidos, y uno de ellos, el Vegalta Sendai, le hizo una oferta a Millene y a una compañera suya en los Galaxy. No se lo pensó mucho. «Quería seguir jugando. Ya me había graduado, iba a volver a casa, a Brasil. Y entonces me ofrecieron mi primer contrato profesional. Era cumplir un sueño, empezar a vivir del fútbol». Reconoce que le costó horrores adaptarse, y tuvo muy poco tiempo para hacerlo, apenas cinco meses. Aunque sabía inglés, su destino se encontraba en una región alejada de las grandes ciudades y con la cultura local muy arraigada. «Lo peor fue el idioma. Porque teníamos una traductora, pero no podía estar en todas partes. Aprendí lo que pude, pero es muy diferente al portugués o al inglés. Dentro del campo se me hizo muy difícil, porque cuando las jugadoras hablaban entre ellas para solucionar algo, no me enteraba de nada. Eso me frustraba mucho, no saber expresarme. Fue muy complicado. Y cuando llegué, no estaba al nivel físico y táctico de ellas. Tuve oportunidades, pero no tantas. Aprendí mucho, pero sobre todo me di cuenta de que la comunicación es lo más importante en el fútbol (risas). Millene Cabral, durante la firma de su primer contrato profesional en Japón Damos fe que el español lo habla a la perfección. «Es verdad que hay muchas palabras parecidas. Y yo pensaba que del gallego no me iba a enterar de nada, pero se parece en muchas cosas al portugués. También es verdad que en Estados Unidos estudian muchos latinos, así que allí aprendí a comunicarme con ellos. Fui a aprender inglés y acabé entendiendo también el español, aunque me daba vergüenza hablarlo. En Gijón no me quedó otra: o español o español», cuenta Millene entre risas. El viaje es cuanto menos curioso. Porque Cabral pasó de estudiar en Estados Unidos y jugar a nivel profesional en Japón, a acabar en el Sporting de Gijón. «En mi vida siempre he estado en el lugar al que tenía que ir. Lo que viene después siempre surge en el lugar anterior. Cuando volví a Brasil estaba sin equipo. Una entrenadora brasileña que trabajaba en Estados Unidos volvió también a Brasil para empezar en un equipo de Segunda División (Foz Cataratas) y me escribió para saber si estaba disponible. Hice la pretemporada, jugué un partido… y empezó la pandemia. Nos fuimos a nuestras casas y se canceló el campeonato. Pero unos agentes le enviaron un correo a esta entrenadora y preguntaron si conocían a una jugadora que quisiera jugar en España. Le pasó mi contacto a esta agencia, les dije que sí y en cuatro días me consiguieron el contrato en el Sporting de Gijón«. Millene siempre quiso ir poco a poco, y no le importó si tenía que volver a jugar en Segunda División. Por primera vez no le costó adaptarse demasiado: era ella la que contaba con una experiencia marcada por sus años en Estados Unidos y el ‘máster’ de cinco meses en tierras niponas. Era el cuarto país por el que pasaba en apenas dos años, pero en España parece haber encontrado la estabilidad. Sus cifras fueron espectaculares con la rojiblanca: marcó 17 goles en 22 partidos, siendo la máxima anotadora del Grupo Norte y de Reto Iberdrola. De allí solo tiene buenos recuerdos: «Tienen un proyecto muy guay, con chicas que son de allí, de Gijón. Aprendí mucho con las niñas. Fue algo muy positivo para mí. Me encantó mucho ver el proceso, y me enseñó cómo era el fútbol aquí en España. Un proyecto serio, te dan muchas facilidades. Me sentí más tranquila por eso, sentí que el fútbol era importante». Una de las cosas que más llamó la atención de Millene fue el ambiente familiar que se respiraba en Mareo. «Eso me ayudó muchísimo. Me trataban como a una hija. Yo tenía no sé cuántas familias en Gijón. Y sigo teniéndolas. Ese apoyo fue muy importante, porque yo estaba lejos de casa. Me trataron muy bien». Su gran nivel en el Sporting le abrió las puertas a la Primera División. El Rayo Vallecano se hizo con sus servicios y pudo cumplir el sueño de debutar en la máxima categoría de una de las grandes ligas europeas. Sin embargo, como muchas otras compañeras, sufrió las consecuencias extradeportivas del maltrato sufrido por la sección femenina en el club madrileño. «Es complicado hablar de eso. Tuvimos muchos problemas fuera del campo, en los pisos… pero intentamos dar lo mejor y enfocarnos en el fútbol». En Vallecas jugó 26 partidos y marcó tres goles, dos de ellos en las últimas jornadas. El Rayo solo logró tres victorias en toda la temporada y en dos fue clave la delantera brasileña. Llegó el final de la temporada y surgió la oportunidad de fichar por el Deportivo de la Coruña, uno de los principales candidatos al ascenso en la nueva Segunda División, la Primera Federación. Acertó de pleno. «Tenía varias opciones, pero esto era lo que buscaba. Recuperar la confianza a nivel personal después de un año difícil. Estoy viviendo cosas en este club que no había vivido antes. Es difícil encontrar algo así fuera de casa». Las comparaciones con el Rayo son enormes en cuanto a profesionalidad. «Me siento mucho más tranquila. Me han ayudado mucho con mi visado, me están cuidando un montón, con el piso también. Ya no tengo las mismas preocupaciones. Estoy contenta con el club, las compañeras, el staff. Me lo han puesto muy fácil». ¿Será el Dépor el lugar donde Millene Cabral encuentre la estabilidad? «Viajar es parte de mi sueño, pero la estabilidad también es importante. Tener que adaptarte siempre es complicado». A sus 24 años parece haber encontrado la madurez y el equipo perfecto para crecer. Van cinco goles entre Liga y Copa de la Reina (le marcó precisamente al Rayo en la primera jornada y al DUX Logroño en la última, además del hat-trick al Parquesol). ¿Sueños por cumplir? Achegamos os goles do @RCDeportivo Abanca vs @CDParquesolFem (5-0) Millene Cabral @Evadios_8 Paula NovoO equipo galego, clasificado para a segunda eliminatoria da Copa da Raíña pic.twitter.com/0eWILjsSrz— En Xogo tvG2 (@EnXogo_tvG2) September 14, 2022 «Ahora mismo, ascender con el Dépor. Y aprender mucho. Este equipo tiene mucho que aportarme. Quiero seguir evolucionando como jugadora. Y por supuesto debutar algún día con la selección de mi país. Es algo que sueñas desde niña. Sé que es complicado, que hay que trabajar mucho. Pero estando en el Dépor y en España tendré más oportunidades». Foto principal: Susi García · RC Deportivo

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