En la frontera de la madurez

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- El Celta Zorka Recalvi compite y educa. Combina, de hecho, ambas facetas en una urdimbre que conduce desde las categorías inferiores a la plantilla sénior. Necesita un equipo de élite que ilusione a sus canteranas, que a la vez lo nutren en gran medida. Tal es la relación simbiótica. No siempre se completa el ciclo con una estancia prolongada en Liga Femenina 2. Algunas jugadoras emprendieron otro camino y hoy trufan los equipos rivales. A otras, como María Araújo y Raquel Carrera, se les quedó pequeña la categoría –una de las muchas razones por las que el presidente, Carlos Álvarez, anhela regresar a una máxima categoría que el club perdió solo por su propia renuncia en 2012–. Pero el Celta, aunque sujeto a la condena de Sísifo, vuelve a empujar una y otra vez la piedra cuesta arriba. Nuevamente se asoman a la edad adulta sus prometedores talentos. Cinco de las doce integrantes de la plantilla se sitúan entre los 16 y los 18 años.

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