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El análisis del Sporting-Lugo (1-0): Los rojiblancos aumentan su margen de error, que ya es de dos partidos

Una piña en torno a un móvil. Esa es la imagen que dejaron ayer los jugadores suplentes del Sporting antes de comenzar el encuentro en El Molinón frente al Lugo. Las miradas, a casi medio millar de kilómetros, en Madrid, donde se jugaban los últimos minutos del Rayo Vallecano-Leganés, con un empate a uno en el electrónico. Un resultado que beneficiaba sobremanera a los sportinguistas, que sabían que, de acabar así el partido en la capital, seguirían una jornada más en play-off, hicieran lo que hicieran frente al conjunto lucense. Con el balón al palo que estrelló el Leganés en los últimos minutos, manos a la cabeza. Y con el pitido final, suspiros de alivio y algún gesto de celebración. Los mismos que se multiplicaron cuando terminó el partido en Gijón. El Sporting hizo sus deberes, ganando, y se benefició del pinchazo del Rayo, que se aleja a tres puntos del play-off. Además, el Sporting tiene ganado el goal-average a los madrileños, con lo que la distancia entre ellos ya es de dos partidos, por lo que, aún perdiendo en Montilivi, los rojiblancos se aseguran terminar también la próxima jornada en play-off. De hecho, en los cuatro partidos que restan, a los de David Gallego les valdría con ganar dos encuentros y empatar otro. Eso contando con que el Rayo lo gane todo. Porque el Sporting volvió ayer a ser el Sporting, logrando la tercera portería a cero consecutiva y viendo puerta 450 minutos después para seguir una jornada más en play-off. Y ya van 38.

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