Fuera de toda duda

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Después del patinazo ante Suiza solo valía ganar y España estuvo en el alambre hasta el último suspiro. Sufriendo pero con la personalidad suficiente para sobreponerse una vez más a las dudas y encarar el Mundial con el pabellón alto. La victoria a domicilio frente a la potente Portugal, basada en una notable segunda mitad, era un reto del que los de Luis Enrique acabaron saliendo airosos. Un espíritu contestatario frente a los que no habrían tardado en apretar el gatillo contra el seleccionador, acostumbrado a esa presión y sin que le tiemble nada. Y una candidatura ganada a pulso para Catar. No hay mejor aval en esta Roja que ser tan equipo.

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