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La montaña rusa de Morata: máximo goleador y castigo final

El golazo de Álvaro Morata, cuya figura es tan respetada en Italia que dos centrales como Chiellini y Bonucci temblaron al verle entrar en el campo, significaba una liberación absoluta para el delantero, que se pasó media hora celebrando su acierto. Agarró la cámara de detrás de la portería de Donnaruma con fuerza, hizo el arquero y dibujó la ‘A’ para acordarse de Alice, su mujer, a la que tanto ha recordado en esta Eurocopa tan extraña para él. Se va con tres tantos y con los tres que sumó en la Euro de 2016 pasa a ser el futbolista español con más goles de la historia en este torneo, superando a Fernando Torres. Anoche, sin que nadie la viese venir, Morata fue suplente en Wembley porque Luis Enrique entendió que era mejor jugar con falso nueve para alterar el ecosistema de Italia. Acertó en buena parte el técnico, pero recurrió luego a su delantero titular en los cinco encuentros anteriores y Morata correspondió con una actuación notable. Corrió como un galgo, presionó por todo el campo, pidió siempre que pudo la pelota y marcó, en el minuto 80, ese golazo tan especial para él. El desenlace, sin embargo, fue cruel. El atacante de la Juventus fue el cuarto lanzador de España, achuchado porque la selección iba por detrás después del acierto de Bernardeschi. Morata cogió la pelota, la plantó en el punto y tiro a su derecha dibujando demasiado sus intenciones. Iba abajo, colocado, pero Donnaruma se hizo enorme para impulsar a Italia. «Álvaro tenía un problema físico, pero quería lanzar igualmente», desveló Luis Enrique, que se ha volcado en este último mes con el madrileño. «A Morata le di las gracias y un abrazo. Él nos permitió soñar», le reconoció Luis Rubiales. Desde Instagram, se entiende que todavía e el vestuario, mandó un mensaje: «Este grupo se merecía más, mucho más. Como el de toda España, también era mi sueño. Estoy orgulloso de haber formado parte de este equipo. A quien ha creído en nosotros, Gracias. El fútbol puede ser muy duro».

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