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Xavi, en manos de sus descartes

El Barcelona afronta hoy ante el Alavés una nueva «final» (como se empeña en definir Xavi todos los partidos de Liga desde que llegó) con la obligación de ganar para tratar de alcanzar el objetivo prioritario (y casi único) que le queda en lo que resta de temporada, que no es otro que acabar entre los cuatro primeros en el torneo doméstico para poder disputar la próxima temporada la Champions League. Ganar, además, para dejar atrás la mala dinámica acumulada tras el empate en Granada y las eliminaciones en la Supercopa de España ante el Real Madrid y en la Copa del Rey a manos del Athletic. El Barcelona viaja a Vitoria con un equipo plagado de bajas importantes y con los pesos pesados cuestionados después de que Busquets, Alba y Alves acumulen críticas por la fragilidad defensiva mostrada por el equipo en los últimos encuentros. La lesión de Ansu Fati (el lunes se decidirá si pasa por el quirófano) ha dejado tocada a la plantilla y la medida de fuerza empleada con Dembélé debilita la fase ofensiva. Ausencias sensibles ante el Alavés a las que se suman Memphis, que no ha superado su sobrecarga en los isquiotibiales, y Gavi, sancionado por acumulación de amarillas. «Estamos sufriendo contratiempos muy importantes. Cada semana hay uno y el de Ansu Fati es muy importante porque es un jugador diferencial, con gol. Es una pena pero hay que seguir», lamentaba Xavi, que aseguró sentirse «frustrado y triste». El Alavés, equipo menos goleador de Primera e inmerso en zona de descenso, no tardó en responder a las quejas del técnico azulgrana. «El Barça tiene un gran equipo y entre los que juegan y los que están en banquillo puede hacer dos equipos. Los jóvenes están saliendo bien y la gente madura les está ayudando. Quizás los fichajes no han dado el tono que se esperaba pero no pueden llorar por el equipo que tienen», advirtió José Luis Mendilibar. Pero la realidad de Xavi es que tras perder a sus jugadores referenciales, sobre los que esperaba edificar su proyecto deportivo, debe ponerse en manos de los descartados, de aquellos futbolistas que no entran en sus planes de futuro. Luuk de Jong, Braithwaite, Sergiño Dest o Memphis Depay se antojan ahora imprescindibles, aunque el técnico ha confirmado que acudirán al mercado invernal para reforzarse. El delantero neerlandés, en la rampa de salida hace semanas, ha revertido su situación con tres goles en los tres últimos encuentros. Tanto ha mejorado, que el técnico le pone de ejemplo en el vestuario. «Creo que Xavi está un poco sorprendido de cómo encajo en su juego», asegura en ‘AD Sportwereld’. Su resiliencia le lleva a pensar que podría prorrogar su contrato. «No quiero mudarme de nuevo. Incluso si volviera a ser suplente, aún podría ser valioso», asegura. También Memphis y Braithwaite tendrán protagonismo en un ataque culé en el que Ferran se antoja como el único intocable. No obstante, deberán pelear su plaza con Abde, valor en alza que ha irrumpido con fuerza en el primer equipo azulgrana. Y si Xavi ha dado muestras de no confiar en Dest (Alves ha sido titular desde que pudo debutar), las molestias de Alba y la ausencia de otro sustituto para el brasileño le obligará a darle minutos, salvo que el norteamericano decida marcharse durante este mercado invernal.

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