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Los engaños de Laporta: a Messi le hizo llorar, a Koeman le ninguneó y amenaza a Dembélé

A Joan Laporta hay que apuntarle un ‘hat-trick’ de engaños. Primero fue el de Messi, después el de Koeman y ahora el de Dembélé. Aunque en el caso del francés quiera hacer ver, a través de Mateu Alemany y Xavi, que es el futbolista el que les viene mintiendo en las negociaciones para una renovación, lo cierto es que el presidente y desde el club se declaró que el acuerdo estaba cerca. Mintió Laporta, a sabiendas de que en lugar de haber avances en las conversaciones, lo que estaba sucediendo era una postura rígida del jugador y su agente.Ousmane Dembélé daba largas al Barcelona y Laporta hizo creer que la gestión de la renovación estaba encaminada con la famosa frase de “Dembélé es mejor que Mbappé”. El presidente, en su segunda época, debería estar ya resabiado con agentes y futbolistas que defienden sus intereses. Laporta ha perdido poder de seducción y también ha estado ciego con el caso Dembélé. No hacía falta que vendiera optimismo en una renovación que estaba fría y encallada.David Alaba y los 29 millones de euros que costó el nuevo jefe de la defensa del MadridUlises Sánchez-FlorDavid Alaba es clave en el equipo de Ancelotti y confirma los mejores pronósticos de un jugador que llegó con galones al Real Madrid. No fue una operación a coste ceroTampoco ha estado bien que el club haya utilizado a Xavi para intentar presionar a Dembélé. El entrenador es otro cómplice en el engaño de una renovación inútil. Xavi llegó, se contagió del mensaje presidencial, estaba obligado a vender ilusión y sacar de la depresión al barcelonismo y dijo que Dembélé recuperado sería un jugador importante. Incluso llegó a comentar que no era partidario de amenazas y dejarlo en la grada si no aceptaba la renovación de manera inmediata. Su giro es preocupante. “O renueva o le buscamos una salida”. Xavi se sumó al ultimátum presidencial.La falsa promesa a MessiJoan Laporta defrauda en el espinoso y tenso asunto de renovación de Dembélé. Es la tercera vez que lo hace esta temporada. La primera sucedió con Leo Messi. Estuvo durante el verano haciendo creer que era posible cuadrar las cuentas para que siguiera la estrella argentina. Messi estaba en la Copa América, se fue con la promesa y la idea de que encontrarían una solución y despreocupado por su futuro. Cuando regresó tenía la certeza de que solo le quedaba poner la firma al nuevo contrato. Llegaron las primeras objeciones de Laporta. Había que hacer recortes. No era sencillo ajustar su sueldo a una masa salarial que estaba disparada. Messi puso de su parte, aceptó una rebaja, la fórmula que se aplicaba a otros jugadores (con Piqué a la cabeza) para recortar y diferir el sueldo en años. Ni aun así pudo seguir en el Barcelona. Koeman con gesto serio en la sala de prensa Leo Messi y su padre se sintieron engañados. Los aficionados azulgranas que querían que siguiera el argentino sufrieron la misma decepción. Laporta no cumplió con su palabra y la relación entre el presidente y la leyenda del Barcelona está rota. No han vuelto a hablar. Messi evita de referirse a él. Se sintió traicionado. Laporta no ha dado unas explicaciones detalladas sobre cómo se produjo la ruptura y la salida y lo estropeó con unas declaraciones en las que insinuó que esperaba que Messi se hubiera quedado gratis. La salida de Messi, llorando, hay que apuntársela a Laporta por no ir de cara.Tampoco fue de frente con Ronald Koeman. Con el holandés hubo un largo periodo de ninguneo. Hasta que le sentenció tras perder las opciones en la lucha por la Liga de la temporada pasada y no tuvo más remedio que quedárselo porque no tenía un sustituto. Lo que Laporta y sus directivos pretendían era que Koeman se marchara gratis y perdonara el año de contrato que le quedaba. Koeman tuvo sus errores y uno de ellos fue hablar demasiado claro, ir de frente y ser sincero. El “es lo que hay”, que también lo pronunció Piqué, fue su sentencia. Aun así, a Laporta le escuchamos ratificar a Koeman tras la derrota contra el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano. Todo mentira. Estaba en conversaciones con Xavi, ganando tiempo, rezando para que le diera el sí y en cuanto lo consiguió le dio una patada a Koeman.Dembélé no acepta chantajesEn la guerra con Dembélé, porque con el francés lo que hay ya es fuego público y emite un duro comunicado en el que dice “no voy a ceder a ningún tipo de chantaje”, el que sale perdiendo es Laporta. Es una derrota del Barcelona, dura para el presidente que sigue sin dejar claro cuál es el proyecto deportivo. No puede ser renovar a Umtiti, que no entra en los planes de Xavi y es un remiendo para rebajar masa salarial. Laporta utilizó la renovación de Messi para ganar las elecciones y utiliza a Mateu Alemany y Xavi para acusar de falta de compromiso a Dembélé. El que tenía compromiso era Messi y se lo cargó. No tiene dinero para competir con otras ofertas que tiene Dembélé, un jugador que queda libre en junio, y el club habla de falta de compromiso con el proyecto. Es la ley del mercado. Sin más.Mateu Alemany habla de la situación de Ousmane Dembélé pic.twitter.com/dTSPtXr99y— FC Barcelona (@FCBarcelona_es) January 20, 2022 No vale el argumento del compromiso de Dembélé para amenazarle, presionarle y hacer ver que el club está por encima de cualquier jugador. El compromiso era Messi, que tiene ADN Barça y mamó La Masía. Dembélé es el segundo fichaje más caro de la historia del Barcelona y vino por dinero y se irá por dinero. Laporta debería conocer de sobra cuál es la personalidad de este jugador, que ni siquiera estuvo en el acto de despedida del Kun Agüero. Ha perdido y habla de compromiso.Se puede engañar una vez, dos, pero a la tercera te cogen la matrícula y a la expectativa estamos de si hay una cuarta porque Laporta sueña con Erling Haaland. Un fichaje que parece imposible, pero que trabaja y filtra el presidente para vender ilusión y esperanza.

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