La eterna sonrisa en el Villamarín

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Para el aficionado bético acudir al Benito Villamarín siempre ha sido sinónimo de felicidad. En los últimos tiempos, además, lo hace con la certeza que su equipo le devolverá con fútbol y resultados lo que la grada da. Sucedió una vez más esta temporada, no sin sufrimiento final, ante el Ludogorets frente al que el Betis sumó su cuarta victoria como local de la temporada. El Betis de Pellegrini es un equipo que transmite a su gente. Esfuerzo, buen fútbol y sacrificio. Porque en lo que va de curso se ha convertido también ya en costumbre esa capacidad de sufrir y de amarrar resultados para que la sonrisa, la del bético, la de Joaquín que firmó un golazo lleno de clase, permaneciera una vez más en la boca de los béticos. Y es que pudo ser mucho más apacible la noche para el Betis, quien fue superior a su rival, pero que también concedió algunas situaciones que dieron vida a los búlgaros. Un gol de Luiz Henrique, cada vez más entonado, y la obra de arte de Joaquín con la perfecta parábola colocaron un 2-0. Un falta de Despodov, justo antes del descanso, evitó lo que pareció sentenciado. También lo parecía cuando Canales se sumó a la fiesta en el primer tramo de la segunda mitad con un zurdazo cruzado que suponía el 3-1. Sin embargo, nada estaba decidido y el tanto de Rick, que sorprendió a Bravo, aturdió al Betis que hasta entonces tenía el control. Ante esa tesitura, los de Pellegrini ofrecieron su cara competitiva, la que amarra resultados. Así el Betis sumó un triunfo que lo coloca como líder en solitario del grupo y acrecienta su ley en casa. El Villamarín se respeta. Un equipo acostumbrado a ganar, que también resuelve partidos con sus rotaciones, y que sigue con su paso triunfal, que no significa que lo haga sin despeinarse. La sonrisa del bético permanente partido tras partido. Canales, ante el Ludogorets (Foto: Kiko Hurtado) Luiz Felipe, Canales y Luiz Henrique fueron los tres únicos futbolistas del Betis que repitieron en el once inicial respecto al equipo que jugó el domingo contra el Villarreal. Ocho cambios presentó, por tanto, la alineación del conjunto verdiblanco. Pellegrini continuaba con la hoja de ruta de las rotaciones pese a algunas bajas. Pronto sumó el Betis llegadas al área búlgara con control absoluto para el equipo verdiblanco de la pelota. Luiz Henrique dejaba detalles. En una de sus jugadas se reclamó un penalti no señalado sobre el brasileño. El primer disparo bético llevó la firma de Guardado, que fue manso a las manos de Padt (14'). Pasado el cuarto de hora, el ritmo de juego pareció bajar. Fue un espejismo porque comenzaron a sucederse las ocasiones. Cafumana lo intentó con un cabezazo (20'). Posteriormente Bravo intervino para negarle el gol Tekpetey con una parada de reflejos (24'), Abierta las hostilidades, el Betis decidió también pegar, esta vez para marcar. Un duro chut de Canales fue rechazado por el portero visitante y el balón llegó a los pies de Miranda que metió la pelota en el segundo palo. Jugándose literalmente la cabeza marcaba Luiz Henrique (28'). El Ludogorets buscó respuesta inmediata y Bravo sacó a bocajarro el remate de Cauly (28'). La sociedad entre Canales, muy activo, y Luiz Henrique funciona. Atrás Luiz Felipe solventaba alguna desaplicación colectiva bética. Tras una ocasión con una chilena de Guardado, solventada por Padt, llegó la obra de arte firmada por Joaquín. El capitán agarró la pelota fuera del área en el sector izquierdo del ataque y dibujó una parábola llena de clase que levantó al Villamarín (37'). Era el 2-0 y el partido parecía encarrilado. Sin embargo, Despodov, justo antes del descanso, recortaba distancias al transformar una falta en la que sorprendió a Bravo (46'). Descanso La noche iba de parábolas y Canales buscó la suya con un tiro que Padt repelió (47'). Una contra visitante terminó con un remate final de Thiago que sacó lo mejor de Bravo (48'). El chileno intervenía poco después con un cabezazo de Witry (49'). Edgar tuvo la oportunidad del tercero tras una dejada de Willian José, pero la pelota se fue alta (51'). El partido por momento era de ida y vuelta. Guido Rodríguez entraba por Paul, con amarilla. El Betis elevaba el ritmo de circulación, con minutos de Guardado muy interesantes. Eso le dio el premio del gol con el gol de Canales, un latigazo cruzado desde fuera del área que se colaba en la portería del Ludogorets (58'). El cántabro se acordaba en la celebración de su amigo Juanmi. Aitor Ruibal probaba de lejos con la izquierda (65'). El dominio ya era absoluto para los de Pellegrini. El Villamarín se divertía y llegaban los momentos de más cambios. Pezzlla y Rodri, en un doble cambio con historia y rápida reacción de Pellegrini, sustituían a Joaquín y Luiz Felipe, que se fueron ovacionado. Rick volvió a meter a los visitantes en el duelo con un latigazo abajo al que no llegó Bravo (74'). Lo que parecía finiquitado no lo era. La siguiente ocasión bética fue para Guido con un chut desde lejos (81'). Álex Moreno y William Carvalho sustituyeron a Luiz Henrique y Canales. No hay victoria sin sufrimiento y en eso se aplicó e Betis para que los tres puntos se quedaran en el Villamarín, no sin algún susto como la ocasión de Delev que erró en el remate final.

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