Pegada de líder y a otra cosa, Europa League

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Pegada de líder y a otra cosa. Con eso le bastó al Real Betis para imponerse al Ludogorets (3-2) en la segunda jornada de la fase de grupos de la UEFA Europa League. De esa forma, combatiendo el sufrimiento y la endeblez defensiva con una eficacia brutal frente al marco contrario, el cuadro de Pellegrini se encaramó en solitario al liderato del Grupo C y sigue avanzando con paso firme en el sueño europeo. No resultó fácil, por cuanto el Ludogorets mostró sobre el césped por qué le metió las cabras en el corral la pasada semana a toda una Roma. Los búlgaros, un bloque anárquico pero talentoso y gustoso del buen fútbol, trajeron más complicaciones de las previstas. Aun así, el Betis continúa por la senda de competir siempre y valerse de una tremenda capacidad para el gol. Y el fútbol, básicamente, es eso. No había que ser un lince para darse cuenta de que Antonio Cordón fichó bien este verano. Dentro de sus rotaciones habituales en los partidos europeos, Pellegrini mantuvo en el once a los Luizes, Luiz Felipe y Luiz Henrique. El Ingeniero sabe mejor que nadie lo que le han traído y quiere que se adapten a su fútbol cuanto antes. Y el equipo empieza a notarlo. El central sigue afianzándose como un baluarte inexpugnable y el extremo va añadiendo efectividad a su evidente calidad, por mucho que desapareciera en la segunda parte. Más soldados para un ejército ahora mermado. Luiz Henrique desborda a Despodov, autor del `primer gol del Ludogorets (Foto: Kiko Hurtado) Coñac y samba El Betis ha traído coñac y samba. Luiz Felipe hace honor a su nombre, casi idéntico al del legendario licor, en la zaga, mientras Luiz Henrique le aporta desborde rítmico a un bloque que ahora lo necesita más que nunca con las bajas de Juanmi y Fekir. El ex de Fluminense va demostrando que sabe hacer otras muchas cosas, como buscar al compañero al espacio, asociarse con quien también sabe y aprovechar su corpulencia. Y llegar para marcar, como en el gol que inauguró el marcador. Ambos fueron de lo mejor en el inicio. Junto a ellos, Canales, cuyo pepinazo con la zurda acabó propiciando el gol del brasileño; Claudio Bravo, que paró mucho y bien; y Joaquín, que hizo poco pero puso el partido en franquía con un golazo de bandera. Ahí parecía el partido sentenciado al haber superado el Betis los cuatro latigazos de un Ludogorets desahogado y muy incisivo. El conjunto búlgaro se mostró regularcito atrás, pero juega un buen fútbol y de mediocampo hacia adelante tiene su pólvora. La mecha se llama Despodov, un extremo izquierdo rápido y vertical que le cortó el cuerpo a la afición verdiblanca justo antes del descanso. En una falta provocada por el mismo en una internada, se marcó un lanzamiento perfecto al que Claudio Bravo llegó pero tarde. Fue el castigo a la incapacidad del Betis para serenar su dominio y dormir un partido en el que no le convenía la ida y vuelta. Problemas en defensa Roma no se hizo en un día. Ni la Roma, siquiera, como está comprobando Mourinho en este mismo grupo de la UEFA Europa League. Y tampoco en un día le va a arreglar Pellegrini las deficiencias defensivas a su Betis. Está en el camino, cada vez más cerca, aunque le queda trabajo. Y eso lo aprovechó el Ludogorets para meter un poco de miedo al inicio de la segunda parte. Aitor Ruibal, en un lance del choque ante el Ludogorets (Foto: Kiko Hurtado) Otrora, cualquier bético hubiera pensado en la posibilidad de un petardazo. Resulta, no obstante, que, mientras el chileno también lo defensivo, su equipo tiene una pegada estratosférica, juegue quien juegue. Y tiene a Canales, que le gusta ganar hasta a la brisca con su vecino. El cántabro se sacó de la zurda otro misilcito que pareció apagar el ánimo de los búlgaros, ya descafeinado con la salida de Guido Rodríguez por Paul. ¿Significaba eso que podía descansar ya el corazón del bético? Ni de coña. Casi en medio de la fiesta por la salida del campo de la leyenda Joaquín, la defensa dejó que el brasileño Rick le pegara desde el borde del área ajustada al palo. No terminaba de domar el partido el Betis y eso es arriesgado ante un equipo correoso y repleto de brasileños con ansias de dejarse ver en Europa. Con algo de sufrimiento y mucho de entrega, el cuadro bético fue logrando matar los minutos. Ese sufrimiento se sublimó en el descuento, si bien el Ludogorets no supo aprovechar su única y buena oportunidad en el tramo final del partido. Supo sufrir el Betis, como le ha enseñado Pellegrini. Supo competir, como lleva haciendo ya muchos partidos. Y sonrió, que a eso también lo ha acostumbrado el magisterio del chileno.

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